dimecres, 5 de juny de 2013

Suicidios ejemplares d'Enrique Vila-Matas (1991)

"Hace unos años comenzaron a aparecer unos graffiti misteriosos en los muros de la ciudad nueva de Fez, en Marruecos. Se descubrió que los trazaba un vagabundo, un campesino emigadro que no se había integrado en la vida urbana y que para orientarse debía marcar itinerarios de su propio mapa secreto, superponiéndolos a la topografia de la ciudad moderna que le era extraña y hostil" (pàg. 7)

"Me sentaré a esperar, habrá una silla para mí en esta ciudad, y en ella se me podrá ver todos los atardeceres, callado, practicando la saudade, la mirada fija en la línea del horizonte, esperando a la muerte que ya se dibuja en mis ojos y a la que aguardaré serio y callado todo el tiempo que haga falta, sentado frente a este infinito azul de Lisboa, sabiendo que a la muerte le sienta bien la tristeza leve de una severa espera" (pàg. 24)

"La cosa mejor que ha hecho la ley eterna es que, habiéndonos dado una sola entrada a la vida, nos ha procurado miles de salidas." Séneca, Cartas morales a Lucilio (pàg. 77)

"Es Barrymore, me dijo de repente, sonriendo como en los viejos tiempos. Eso me alivió y por un momento pensé que había ella recobrado la memoria. Pero luego me pareció que más bién era todo lo contrario. Era como si pequeños trozos o fragmentos de su memoria se estuvieran desprendiendo de su frente y pudiera asistirse al insólito espectáculo de ver cómo allí mismo, en aquellos precisos instantes, su mente se iba vaciando en público, lentamente se iba quedando en blanco, desposeída trágicamente de todo recuerdo" (pàg. 118)

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