Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris finalista. Mostrar tots els missatges
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris finalista. Mostrar tots els missatges

dimecres, 6 de maig del 2015

Mars del Carib de Sergi Pons Codina (2014)

A cada barri hi ha un tuguri amb el millor de cada casa. A la vila de Sant Andreu, passada la Meridiana, aquest forat es diu Mars del Carib, santuari per a petits delinqüents, paradís de felicitats artificials, l'escola de la vida per a en Blai i els seus amics. Que el destí que la vida reserva als habituals del Mars del Carib sigui la presó o el cementiri els importa menys que defensar els colors del Sant Andreu i viure al límit.

Qualsevol intent de posar seny, de lliurar-se a l'amor o a la feina (a la fàbrica, al magatzem), topa amb la seva frontal desafecció per l'autoritat. El vici marca el camí, i tots els camins porten al bar. I passada la Meridiana, al cor de Sant Andreu, el bar es diu Mars del Carib.

Directa com un cop de puny, reactiva, insolent, veloç, còmica i descarada, Mars del Carib és una instantània entranyable i vital d'un submón que es resisteix a abaixar el cap, d'una generació que alça el puny no per fer cap revolució sinó per demanar una
altra ronda.

divendres, 25 d’abril del 2014

Los enamoramientos de Javier Marías (2011)


Detesto esa manía actual de la prensa de no ahorrarle al lector o al espectador las imágenes más brutales —o será que las piden éstos, seres trastornados en su conjunto; pero nadie pide nunca más que lo que ya conoce y se le ha dado—, como si la descripción con palabras no bastara y sin el más mínimo miramiento hacia el individuo brutalizado, que ya no puede defenderse ni preservarse de las miradas a las que no se habría sometido jamás con su conciencia alerta, como no se habría expuesto ante desconocidos ni conocidos en albornoz o en pijama, juzgándose impresentable.  (pàg 27)

Se convive sin problemas con mil misterios irresueltos que nos ocupan diez minutos por la mañana y a continuación se olvidan sin dejarnos escozor ni rastro. Precisamos no ahondar en nada ni quedarnos largo rato en ningún hecho o historia, que se nos desvíe la atención de una cosa a otra y que se nos renueven las desgracias ajenas, como si después de cada una pensáramos: ‘Ya, qué espanto. Y qué más. ¿De qué otros horrores nos hemos librado? Necesitamos sentirnos supervivientes e inmortales a diario, por contraste, así que cuéntennos atrocidades distintas, porque las de ayer ya las hemos gastado’ (pàg 51)

Hagamos lo que hagamos, estaremos siempre esperando; como muertos de permiso (pàg. 62)

Tal vez le daba lo mismo quién yo fuera, le bastaba con tenerme como interlocutor no gastado, con quien podía empezar desde el principio. Es otro de los inconvenientes de padecer una desgracia: al que la sufre los efectos le duran mucho más de lo que dura la paciencia de quienes se muestran dispuestos a escucharlo y acompañarlo, la incondicionalidad nunca es muy larga si se tiñe de monotonía. Y así, tarde o temprano, la persona triste se queda sola cuando aún no ha terminado su duelo o ya no se le consiente hablar más de lo que todavía es su único mundo, porque ese mundo de congoja resulta insoportable y ahuyenta. Se da cuenta de que para los demás cualquier desdicha tiene fecha de caducidad social, de que nadie está hecho para la contemplación de la pena, de que ese espectáculo es tolerable tan sólo durante una breve temporada, mientras en él hay aún conmoción y desgarro y cierta posibilidad de protagonismo para los que miran y asisten, que se sienten imprescindibles, salvadores, útiles. Pero al comprobar que nada cambia y que la persona afectada no avanza ni emerge, se sienten rebajados y superfluos, lo toman casi como una ofensa y se apartan: ‘¿Acaso no le basto? ¿Cómo es que no sale del pozo, teniéndome a mí a su lado? ¿Por qué se empeña en su dolor, si ya ha pasado algún tiempo y yo le he dado distracción y consuelo? Si no puede levantar la cabeza, que se hunda o que desaparezca’. Y entonces el abatido hace esto último, se retrae, se ausenta, se esconde (pàg. 85)

Sí, todos somos remedos de gente que casi nunca hemos conocido, gente que no se acercó o pasó de largo en la vida de quienes ahora queremos, o que sí se detuvo pero se cansó al cabo del tiempo y desapareció sin dejar rastro o sólo la polvareda de los pies que van huyendo, o que se les murió a esos que amamos causándoles mortal herida que casi siempre acaba cerrándose. No podemos pretender ser los primeros, o los preferidos, sólo somos lo que está disponible, los restos, las sobras, los supervivientes, lo que va quedando, los saldos, y es con eso poco noble con lo que se erigen los más grandes amores y se fundan las mejores familias, de eso provenimos todos, producto de la casualidad y el conformismo, de los descartes y las timideces y los fracasos ajenos, y aun así daríamos cualquier cosa a veces por seguir junto a quien rescatamos un día de un desván o una almoneda, o nos tocó en suerte a los naipes o nos recogió de los desperdicios; inverosímilmente logramos convencernos de nuestros azarosos enamoramientos, y son muchos los que creen ver la mano del destino en lo que no es más que una rifa de pueblo cuando ya agoniza el verano…’ (pàg. 150)



dilluns, 27 de gener del 2014

Tenth Of December de George Saunders (2013)

“Am I a monster?” he said. “Do I remember birthdays around here? When a certain individual got athlete’s foot on his groin on a Sunday, did a certain other individual drive over to Rexall and pick up a prescription, paying for it with his own personal money?”
That was a nice thing he’d done, but it seemed kind of unprofessional to bring it up now.
“Jeff,” Abnesti said. “What do you want me to say here? Do you want me to say that your Fridays are at risk? I can easily say that.”
Which was cheap. My Fridays meant a lot to me, and he knew that. Fridays I got to Skype Mom.
“How long do we give you?” Abnesti said.
“Five minutes,” I said.
“How about we make it ten?” Abnesti said. (pàg. 68)

“Jeff,” Abnesti said. “I know you’ve done a lot of work on this with Mrs. Lacey. On killing and so forth. But this is not you. This is us.”
“It’s not even us,” Verlaine said. “It’s science.”
“The mandates of science,” Abnesti said. “Plus the dictates.”
“Sometimes science sucks,” Verlaine said.
“On the one hand, Jeff,” Abnesti said, “a few minutes of unpleasantness for Heather—”
“Rachel,” Verlaine said. “A few minutes of unpleasantness for Rachel,” Abnesti said, “years of relief for literally tens of thousands of underloving or overloving folks.”
“Do the math, Jeff,” Verlaine said.
“Being good in small ways is easy,” Abnesti said. “Doing the huge good things, that’s harder.”
“Drip on?” Verlaine said. “Jeff?”
I did not say “Acknowledge.”
“Fuck it, enough,” Abnesti said.
“Verlaine, what’s the name of that one?
The one where I give him an order and he obeys it?”
“Docilryde™,” Verlaine said.
“Is there Docilryde™ in his Mobi-Pak™?” Abnesti said.
“There’s Docilryde™ in every Mobi-Pak™,” Verlaine said.
“Does he need to say ‘Acknowledge’?” Abnesti said.
“Docilryde™’s a Class C, so—” Verlaine said.
“See, that, to me, makes zero sense,”Abnesti said. “What good’s an obedience drug if we need his permission to use it?”
“We just need a waiver,” Verlaine said.
“How long does that shit take?” Abnesti said.
“We fax Albany, they fax us back,” Verlaine said. “Come on, come on, make haste,”
Abnesti said, and they went out, leaving me alone in the Spiderhead. (pàg. 74)

My only regret was Mom. I hoped someday, in some better place, I’d get a chance to explain it to her, and maybe she’d be proud of me, one last time, after all these years.
From across the woods, as if by common accord, birds left their trees and darted upward. I joined them, flew among them, they did not recognize me as something apart from them, and I was happy, so happy, because for the first time in years, and forevermore, I had not killed, and never would. (pàg. 80)

dilluns, 23 de desembre del 2013

Slaughterhouse 5 de Kurt Vonnegut (1969)

I looked through the Gideon Bible in my motel room for tales of great destruction. The sun was risen upon the Earth when Lot entered into Zoar, I read. Then the Lord rained upon Sodom and upon Gomorrah brimstone and fire from the Lord out of Heaven; and He overthrew those cities, and all the plain, and all the inhabitants of the cities, and that which grew upon the ground.
So it goes.
Those were vile people in both those cities, as is well known. The world was better off without them.
And Lot's wife, of course, was told not to look back where all those people and their homes had been. But she did look back, and I love her for that, because it was so human.
She was turned to a pillar of salt. So it goes.
People aren't supposed to look back. I'm certainly not going to do it anymore.
I've finished my war book now. The next one I write is going to be fun.
This one is a failure, and had to be, since it was written by a pillar of salt. It begins like this:
Listen:
Billy Pilgrim has come unstuck in time. (pàg. 16)

Roland Weary was only eighteen, was at the end of an unhappy childhood spent
mostly in Pittsburgh, Pennsylvania. He had been unpopular in Pittsburgh. He had been unpopular because he was stupid and fat and mean, and smelled like bacon no matter how much he washed. He was always being ditched in Pittsburgh by people who did not want him with them.
It made Weary sick to be ditched. When Weary was ditched, le would find somebody
who was even more unpopular than himself, and he would horse around with that person for a while, pretending to be friendly. And then he would find some pretext for beating the shit out of him. (pàg. 25)

Like so many Americans, she was trying to construct a life that made sense from things she found in gift shops. (pàg. 28)

Billy was extrapolating. Everybody turned into a baby, and all humanity, without exception, conspired biologically to produce two perfect people named Adam and Eve, he supposed. (pàg. 54)

'Welcome aboard, Mr. Pilgrim,' said the loudspeaker. 'Any questions?'
Billy licked his lips, thought a while, inquired at last: 'Why me? '
That is a very Earthling question to ask, Mr. Pilgrim. Why you? Why us for that matter? Why anything? Because this moment simply is. Have you ever seen bugs trapped in amber?'
'Yes.' Billy in fact, had a paperweight in his office which was a blob of polished amber with three ladybugs embedded in it.
'Well, here we are, Mr. Pilgrim, trapped in the amber of this moment. There is no why.' (pàg. 55)

It wasn't safe to come out of the shelter until noon the next day. When the Americans and their guards did come out, the sky was black with smoke. The sun was an angry little pinhead. Dresden was like the moon now nothing but minerals. The stones were hot. Everybody else in the neighborhood was dead. So it goes. (pàg. 129) 

Rumfoord ordered her to sit down and read the Truman statement now. He didn't know that she couldn't read much. He knew very little about her, except that she was one more public demonstration that he was a superman. (pàg. 135)


dilluns, 26 d’agost del 2013

Primavera, estiu, etcètera de Marta Rojals (2011)

"En el moment que vaig saber que el Jaume era mort, vaig entendre que en aquell racó minúscul que era el poble, aleshores tot el meu univers, la fatalitat suprema havia deixat de ser patrimoni exclusiu de casa meua, de cal Pedró. Que a partir d’aquell dia s’havia instal·lat a cal Petit, els havia entrat per la porta com aquella capelleta de la Sagrada Família que s’anava passant de casa en casa per a les oracions particulars: fins a nou avís, ara li tocava a cal Petit, i sense haver- ho demanat." (pàg. 12)

"Els alço el braç i elles em responen, Déu, déu. Va faig una altre intent: trec el mòbil de la bossa i, txan, confirmo de nou que la meua companyia para molt lluny del poble. L'apago: a la merda tot. Les dones encara em segueixen els moviments, girades com xemeneies gaudinanes." (pàg. 16)

"Quan érem ben petits ens venien a buscar les mares, les veïnes o les padrines, i ens posaven l'anorac i ens portaven berenar de pa amb Nocilla. Les Pedrones aviat hi vam anar soles, tirant amunt els mocs amunt i amb no gaire temps per badallar, perquè l'edifici era a cosa de baixar un carrer i tombar-ne un altre. El dia que el pare ens va vindre a buscar, el recorregut s'havia tornat tan llarg, que quan vam arribar a casa, la Joana i jo ens havíem fet grans de cop." (pàg. 21)

"Els repetidors eren els que es passaven les classes bufant, mirant el sostre o atrapant mosques en un pot de vidre (...). Eren els que, des de primer de bàsica, ja mostraven un talent especial per al vocabulari més elaborat: deien mecagonlaputa, mecagonlòstia i mecagondéu reconsagrat. Els petits, que ho sentíem a l'hora del pati, després ho repetíem a casa, puta, hòstia, deureconsagrat, i ens queia el primer carxot de què tenim memòria." (pàg. 35)

"La Clara sempre em defensava. I a més a més era gran. Tot i que compartíem curs, ens portàvem sis mesos, i aquesta distància de calendari se'm traduïa en una mena de devoció jeràrquica i feudal. Quan es va morir ma mare, ella va vindre a casa abans que cap altra xiqueta, tota valenta, i em va dir: Diu ma mare que et digui que no et deixaré sola; però jo te ho dic com a jo, eh? te ho dic perqué vui, i no et deixaré sola, perqué per mi ets la meua millor amiga. Ma tieta li va sentir el discurs des de darrere la porta de la cuina i recordo que va sortir amb els ulls aiguats i li va omplir les galtes de petons, com quan era petita, petita: xuic-xuic. Salero, li va dir: sempre has tingut un salero, tu. (pàg. 38)

"Mentre mirava de frenar aquella mà que m'engrapava un pit com una aranya, i mentre em concentrava per no morir allà mateix d'un cobriment de cor, vaig imaginar-me que aquells llavis calents eren vermells, molt vermells, i que aquelles dents que de tant en tant topaven amb les meues -Ai, perdona, No, no, perdona tu- eren blanques, blanques." (pàg. 57)

"De vegades tinc una percepció distorsionada de la vida de la gent que m'envolta, com si ells també estiguessin aturats en el meu temps. Llavors un dia em diuen, estem embarassats, perquè avui s'embarassen tots dos, i així t'ho diuen: estem embarassats, i et quedes com ai, què ha passat, aquí?, perquè encara els veus assentats a la  cafeteria rematant una presentació de projectes o conjecturant sobre la manera de fer-nos rics muntant un negoci de fotocòpies al costat de l'ETSAB." (pàg. 135)

"I espera, que a les visites d'obres tu arribaves amb el teu cotxet i amb prou feines trobaves un racó entre els Bemevés i els Audis dels oficials de primera. Perquè aquests ep·pecisalistas s'han cregut que guanyarien tres mil euros al mes tota la vida, i s'han comprat pisos pels descosits i han acostumat a les seues xatis a anar de vacances a Cancún i a Santo Domingo, i ara resulta que amb la clatellada del totxo, es troben endeutats fins al pírcing de les celles." (pàg. 174)

divendres, 15 de març del 2013

L'últim dia abans de demà, d'Eduard Márquez (2011)

   "Durant un temps, de petita, estava convençuda, perquè així l'hi havíem fet creure, que podia obrir i tancar les finestres del cotxe tocant-se la punta del nas. De manera que només calia estar a l'aguait per prémer el botó en el moment oportú. Gairebé sempre era fàcil. De tant en tant, però, ho feia dissimuladament. Com si, moguda per la desconfiança, volgués posar-nos a prova. Però la Nora l'enxampava una vegada sí i l'altra també. Llavors el seu somriure còmplice hauria estat prou motiu per aturar el cotxe i abraçar-la amb totes les meves forces." (pàg. 12)

   "El Robert s'asseu al meu costat i es treu un porro de la butxaca de la camisa.
   Té. Te'l deixo desvirgar.
   M'apropa l'encenedor i faig la primera pipada.
   Sóc incapaç d'empassar-me el fum.
   L'hi torno.
   D'on ha sortit?
   El Robert aspira amb força. Tus.
   Queda inaugurado este pantano.
   És la frase preferida del seu pare, que l'engega amb qualsevol pretext. Com més absurd i inadequat, millor.
   Que enrollat, no?
   M'ha dit que també tenim dret a celebrar el seu aniversari sense estar-nos de res." (pàg. 39)

   "Segur que la Jana sabria trobar-hi alguna utilitat reconfortadora. Vindria corrents pel passadís i em sorprendria amb alguna de les seves pensades inversemblants. Com el vespre que va decidir que havíem de pujar un ninot de neu a l'habitació de l'hotel perquè no passés fred a la nit i no va entendre que no compartís el seu entusiasme.
  Per què dius que és imposible?
  Perquè es fondrà.
  No hi ha res impossible. Podem deixar la porta de la nevera oberta." (pàg. 41)

   "El Robert i jo, expulsats de classe, esperem a la porta de l'aula.
   L'hermano Estruch ens veu des del final del passadís.
   Ustedes, vengan aquí.
   Quan ens hi acostem es fica la mà a la butxaca de la sotana, treu la capsa de pastilles Juanoola i ens dóna una hòstia
   El cuerpo de Cristo
   Pa àzim amb gust de regalèssia.
   Amen" (pàg. 138)