dissabte, 22 de novembre del 2014

XXI Premi Vent de Port

Reunit el dia 24 d’octubre de 2014, el jurat de la 21a edició del Premi Vent de Port, format per Vicenç Llorca, Jordi Mir, Ada Castells, Albert Gariga i Josep Fabà, després d’examinar la totalitat dels contes presentats a la convocatòria d’enguany, acorda classificar com a finalistes els treballs següents:
Pedra foguera, de Pau Álvarez Puig (Manresa)
En un sol dia, de Pol Beckmann Branchadell (Barcelona)
Adaleis, la remeiera, de M. Farners Casas Fontcuberta (Verdú)
Agulles de mitja, de Carme Castellarnau Arfelis (Almacelles)
Trompetes de la mort, de Montserrat Escartín Gual (Barcelona)
Ronda de nit, d’Anna Folch Bartrolí (Barcelona)
Ad kalendas graecas, de Carme Jurado Sayós (Ginast)
Crit de llibertat, d’Adrià Ibáñez Pelegrí (Tremp)
Rumors a Rocalleda, de Sílvia Mayans Gómez (Arnes)
Misericòrdia, de Miguel Ángel Molina Suárez (Miami Platja)
El rastre llefiscós, de Ció Munté Castillo (Tarragona)
Deslligat de mans, de Joan Pinyol Colom (Capellades)
El pes de la pols, de Vicent Ramada Balaguer (Benaguasil)
Decòrum, de Marta Rollan Font (Barcelona)

I atorga per majoria el premi a l’obra:
Shazam!, de Víctor Jiménez de Miguel (Barcelona)

dimarts, 9 de setembre del 2014

Premi Núvol de contes 2014

El conte ‘Pensaments’ de Janot Vila ha guanyat el premi Núvol de contes 2014, després d’una llarga deliberació, en la qual han participat en primer lloc els concursants i en segon lloc un jurat format per Fe Fernández, Ferran Cerdans, Ricard Biel, Jordi Benavente, Damià Bardera, Alba Dedeu i Tina Vallès, editora de la revista digital Paper de vidre, que publica avui el conte guanyador.
 
Després d’una ajustada votació, el jurat ha acotat la llista de finalistes a tres candidats. Tots tres autors havien estat també seleccionats per la votació popular. Cap dels tres contes rescatats pel jurat no ha arribat al pòdium. La votació popular, doncs, era prou sàvia, segons es desprèn de les deliberacions del jurat. Els tres finalistes són aquests
Primer premi: Pensaments, de Janot Vila.
Segon premi: El carter metòdic, de Xavi Torres
Tercer premi: Balla com si ningú et mirés, d’Eva Espinosa.
 


Vet aquí la llista dels set contes més votats:
1. 47 punts Balla com si ningú et mirés d’Eva Espinosa (20.08.2014)
2. 28 punts Pensaments de Janot Vila (6.08.2014)
3. 25 punts Un carter metòdic de Xavi Torres (9.08.2014)
4. 19 punts La mala reputació de Jesús Lana Voltà (19.08.2014)
5. 18 punts Perles falses de Rosa Vergés Coma (29.08.2014)
6. 17 punts Un matí a Gavadà de Feliu Torrents (9.08.2014)
7. 15 punts Estimat Sr. Picasso de Júlia Bacardit (30.08.2014)
Els altres tres contes finalistes han sortit del rescat del jurat, que està format per Alba Dedeu, Tina Vallès, Ferran Cerdans, Ricard Biel, Damià Bardera, Fe Fernández i Jordi Benavente.
8. Pas a nivell, d’Elisenda Solsona
9. El·lipsi total, de Mercè Mestre Sanz
10. Aniversari, de Mireia Companys

dilluns, 19 de maig del 2014

XVII Premi Tinet de narrativa breu 2014

El jurat de l’edició d’enguany dels Premis Tinet de narrativa curta per Internet ha decidit atorgar el premi Tinet de narrativa breu a l'obra Cosins llu­nyans de Pau Berenguer. Pau Beren­guer (Sueca, 1978) és pro­fes­sor de secundària i s'estrena amb aquest conte en el món de l'edició. El premi està dotat amb 1.000 euros i l'obra serà edi­tada per Cos­setània edi­ci­ons junt amb altres 14 con­tes, també selec­ci­o­nats pel jurat.

Les obres dels catorze fina­lis­tes, són: La residència, Un pes­sic de cel, Foc cre­uat, Manus­crit tro­bat a Mont­se­gur, Joc de Reis, El meu Dji­mas, Con­ver­ses de rial de la Coma d’en Sala, La butaca, Magma, Por­pra, Lla­cuna, La súplica, Un conte rus i El pas­se­jant de Schönbrunn.

divendres, 25 d’abril del 2014

Los enamoramientos de Javier Marías (2011)


Detesto esa manía actual de la prensa de no ahorrarle al lector o al espectador las imágenes más brutales —o será que las piden éstos, seres trastornados en su conjunto; pero nadie pide nunca más que lo que ya conoce y se le ha dado—, como si la descripción con palabras no bastara y sin el más mínimo miramiento hacia el individuo brutalizado, que ya no puede defenderse ni preservarse de las miradas a las que no se habría sometido jamás con su conciencia alerta, como no se habría expuesto ante desconocidos ni conocidos en albornoz o en pijama, juzgándose impresentable.  (pàg 27)

Se convive sin problemas con mil misterios irresueltos que nos ocupan diez minutos por la mañana y a continuación se olvidan sin dejarnos escozor ni rastro. Precisamos no ahondar en nada ni quedarnos largo rato en ningún hecho o historia, que se nos desvíe la atención de una cosa a otra y que se nos renueven las desgracias ajenas, como si después de cada una pensáramos: ‘Ya, qué espanto. Y qué más. ¿De qué otros horrores nos hemos librado? Necesitamos sentirnos supervivientes e inmortales a diario, por contraste, así que cuéntennos atrocidades distintas, porque las de ayer ya las hemos gastado’ (pàg 51)

Hagamos lo que hagamos, estaremos siempre esperando; como muertos de permiso (pàg. 62)

Tal vez le daba lo mismo quién yo fuera, le bastaba con tenerme como interlocutor no gastado, con quien podía empezar desde el principio. Es otro de los inconvenientes de padecer una desgracia: al que la sufre los efectos le duran mucho más de lo que dura la paciencia de quienes se muestran dispuestos a escucharlo y acompañarlo, la incondicionalidad nunca es muy larga si se tiñe de monotonía. Y así, tarde o temprano, la persona triste se queda sola cuando aún no ha terminado su duelo o ya no se le consiente hablar más de lo que todavía es su único mundo, porque ese mundo de congoja resulta insoportable y ahuyenta. Se da cuenta de que para los demás cualquier desdicha tiene fecha de caducidad social, de que nadie está hecho para la contemplación de la pena, de que ese espectáculo es tolerable tan sólo durante una breve temporada, mientras en él hay aún conmoción y desgarro y cierta posibilidad de protagonismo para los que miran y asisten, que se sienten imprescindibles, salvadores, útiles. Pero al comprobar que nada cambia y que la persona afectada no avanza ni emerge, se sienten rebajados y superfluos, lo toman casi como una ofensa y se apartan: ‘¿Acaso no le basto? ¿Cómo es que no sale del pozo, teniéndome a mí a su lado? ¿Por qué se empeña en su dolor, si ya ha pasado algún tiempo y yo le he dado distracción y consuelo? Si no puede levantar la cabeza, que se hunda o que desaparezca’. Y entonces el abatido hace esto último, se retrae, se ausenta, se esconde (pàg. 85)

Sí, todos somos remedos de gente que casi nunca hemos conocido, gente que no se acercó o pasó de largo en la vida de quienes ahora queremos, o que sí se detuvo pero se cansó al cabo del tiempo y desapareció sin dejar rastro o sólo la polvareda de los pies que van huyendo, o que se les murió a esos que amamos causándoles mortal herida que casi siempre acaba cerrándose. No podemos pretender ser los primeros, o los preferidos, sólo somos lo que está disponible, los restos, las sobras, los supervivientes, lo que va quedando, los saldos, y es con eso poco noble con lo que se erigen los más grandes amores y se fundan las mejores familias, de eso provenimos todos, producto de la casualidad y el conformismo, de los descartes y las timideces y los fracasos ajenos, y aun así daríamos cualquier cosa a veces por seguir junto a quien rescatamos un día de un desván o una almoneda, o nos tocó en suerte a los naipes o nos recogió de los desperdicios; inverosímilmente logramos convencernos de nuestros azarosos enamoramientos, y son muchos los que creen ver la mano del destino en lo que no es más que una rifa de pueblo cuando ya agoniza el verano…’ (pàg. 150)



dijous, 17 d’abril del 2014

Mor Gabriel García Márquez

"Siempre era así: cualquier acontecimiento, bueno o malo, tenía alguna relación con ella. De noche, cuando amarraban el buque y la mayoría de los pasajeros caminaban sin consuelo por las cubiertas, él repasaba casi de memoria los folletines ilustrados bajo la lámpara de carburo del comedor, que era la única encendida hasta el amanecer, y los dramas tantas veces releídos recobraban su magia original cuando él sustituía a los protagonistas imaginarios por conocidos suyos de la vida real, y se reservaba para sí y para Fermina Daza los papeles de amores imposibles. Otras noches le escribía cartas de zozobra, cuyos fragmentos esparcía después en las aguas que corrían sin cesar hacia ella. Así se le iban las horas más duras, encarnado a veces en un príncipe tímido o en un paladín del amor, y otras veces en su propio pellejo escaldado de amante en el olvido, hasta que se alzaban las primeras brisas y se iba a dormitar sentado en las poltronas del barandal." 

El amor en tiempos del cólera, Gabriel García Márquez

dijous, 3 d’abril del 2014

Tot allò que una tarda morí amb les bicicletes de Llucia Ramis (2013)

La nostàlgia és aquell mal estrany que ens fa dolorosament feliços, una mena d'alegria trista per les coses que no podran llevar-nos mai perquè ja les vàrem tenir i, malgrat que han deixat d'existir, encara romanen en nosaltres i esdevenen impertorbables. (pàg. 30) 

Quan ma mare arribava a casa, xiulava com un ocell, do-do-sol-mi. Aleshores tots deixàvem allò que estàvem fent -els deures, veure la tele, programar l'ordinador amb cinta de casset- i corríem a abraçar-la. Ens abraçàvem tots cinc molt fort, molt fort al rebedor, i el meu germà Nico cridava: "L'amor, l'amor, estam fent l'amor!". 
De vegades ens abraçàvem a l'ascensor, i aleshores els veïns sentien des de l'escala com un marrec exclamava: "Feim l'amor!" (pàg. 69) 

De vegades ens feien tests al col·legi i el meu quocient era el d'una persona normal. Jo no entenia com podia tenir el mateix quocient intel·lectual que tots aquells idiotes amb qui anava a classe, no tenia sentit. A ca nostra, quan mon pare no hi era, em ficava al seu despatx i remenava entre els papers fins que trobava la carpeta on hi havia els tests d'intel·ligència. Els feia d'amagat perquè, quan tornassin a posar-nos-en un al col·legi, pogués treure un 160 com Einstein o més. (pàg. 74) 

A l'armari no m'hi cap tota la roba. Què dic! Desset anys de viure a fora no caben en la teva habitació d'infantesa! De sobte, la teva independència és com n'Alícia després de menjar-se el pastís, immensa dins l'habitacle que et va veure créixer d'una altra manera, més pausada i lògica. Els braços que abraçaren somnis llunyans (què vol dir, somnis?, m'ho vaig currar!) surten ara, també les cames, per la porta i la finestra, el cap em pega amb el sostre perquè tenc massa ego per acceptar que he tornat. Quin fracàs. M'ofec dins la capsa del meu passat. Aquest ja no és el meu lloc. M'he fet gran de cop. (pàg. 77)

Mirar les estrelles. Preguntar: Mamà, què hi ha darrere les estrelles? Ma mare diu: Més estrelles. I després? Ma mare repeteix: Més estrelles. I darrere, més i més estrelles. El cel és infinit.
Sentir el mateix vertigen que quan em deixen a les fosques. No hi ha límits. Ni tant sols un llum encès al passadís que em doni aire. [...]
La vida, breu interrupció de l'infinit que comporta no ser-hi. (pàg. 135) 

Un dels meus jocs preferits, quan era petita, era posar Madame Tortue a terra i deixar que fes unes passes. Quan considerava que ja havia anat prou lluny, tornava a agafar-la i la col·locava just al mateix punt on l'havia posada el primer pic. Quan arribava a la mateixa distància, l'agafava un altre pic. Així, indefinidament. Em podia estar hores observant aquell exercici inútil que no la duia enlloc, que tornava Madame Tortue al punt de partida.
Viure ara a casa dels meus pares és com si algú estigués fent servir amb mi aquell joc sàdic. (pàg. 208)

divendres, 14 de març del 2014

Els jugadors de Whist de Vicenç Pagès Jordà (2009)

Amb ella, el pacte no era possible. Les úniques opcions eren l'enemistat o la submissió. (pàg. 105)

Des d'aquell vespre, en Jordi està convençut que la Marta, que va néixer al novembre, va ser engendrada durant Long may your run, i que per això és tan dolça i sentimental i la trobarà molt a faltar. (pàg. 200)

De seguida que van sortir de la clínica amb la Marta encabida dins una cistelleta de les anomenades "moisès", enduts per un optimisme fora de lloc, van aprendre que ser pares volia dir ser proletaris. La feinada era inacabable, dia i nit, sense horari, ni diumenges lliures, ni vacances, ni vagues de zel. Va ser en aquella època que, per primera vegada a la seva vida, en Jordi va sentir enveja de la gent que s'avorria. (pàg. 211)

[Si això fos una novel·la d'un d'aquells escriptors nord-americans que donen classes de creative writing, ara podries llegir, per exemple, que els fotons solars han recorregut cent cinquanta milions de quilòmetres per fer resplendir els ulls de la Marta.] (pàg. 227)

A en Jordi, Londres li feia l'efecte d'un lloc on havien ocorregut grans esdeveniments, gestes de la humanitat en esferes molt variades de la cultura, l'economia i la política, però on ja feia anys que no hi succeïa res de nou. La ciutat s'havia convertit en un parc temàtic de si mateixa, una immensa zona d'oci, un escenari que semblava dissenyat per desenvolupar-hi activitats comercials de manera sofisticada, plaent i ininterrompuda. D'ençà que hi havia arribat, tenia la impressió que havia fet tard. Havia fet tard al pop, a la psicodèlia, la rock simfònic, al glam, al punk, a la dark wave, als New Romantics. Havia fet tard a la moda dels revivals i tot. (pàg. 234)